No es exactamente el momento más cómodo de la conversación, pero para quienes se han mostrado interesados en conocerme un poco más, se ha transformado inevitablemente en la pregunta de rigor.
“¿Y lo superaste?”
Entenderán aquellos -poco afortunados- compañeros de experiencia, que esto no es precisamente algo que se supere, sino que tan sólo se puede aprender a vivir con ello, y mi respuesta no suele disentir de aquella sensación.
“Yo creo que he aprendido vivir, tal como a él le hubiese gustado que lo hiciera”
Él siempre fue un hombre alegre, sensato, racional, y por sobre todo muy optimista. Me inculcó valores de los que me siento orgulloso, y me enseñó a creer en mí mismo. Me hizo ver que las realidades particulares son tan disímiles como cada personalidad, y que ninguna vale en lo concreto, más que la otra. Recuerdo bien los juegos con los que me divertía a diario, y sus clásicas charlas motivacionales. Tanto bien que hizo no pasó desapercibido por mi vida, y he aprendido a honrarlo en cuerpo y alma. Puedo decir sin pudores que él fue el único hombre al que he amado, y al día de hoy mi postura se mantiene inamovible.
Haciendo pública una infidencia, confieso que con nadie he dormido más veces que con él, y todavía a diario amanece junto a mí. Está conmigo en cada viaje que hago, y en cada panorama que planeo. Está entre mis recuerdos, mis proyectos y mis amigos. Está en casa, en mis pensamientos e incluso en aquellos encuentros furtivos. Está en mis tributos, mis anhelos y mis promesas. Está en mí, y jamás dejará de estarlo.
El día de hoy es para mí, sin lugar a dudas la fecha más triste del calendario. Se cumplen seis años ya desde la última vez que mis ojos vieron los suyos apagarse lentamente, mientras mi madre apretaba con firmeza su mano derecha, en un desesperado intento de aferrarlo a nuestro mundo. Jamás he vuelto a escuchar un grito tan desgarrador como el que di aquella insufrible mañana, y dudo de mi capacidad para repetirlo.
El reloj no haraganea, y deja en evidencia que el tiempo no ha pasado en vano. He madurado, y junto a mi hermano nos hemos transformado en los hombres que hubieses deseado ver. Mi madre no vive más por ella, que lo que vivía por ti, y tu ausencia se ha hecho evidente en la crianza de tu hija. Como familia seguimos vivos, y de alguna manera hemos sabido salir adelante. Sería una mentira decir que no te extrañamos en nuestras graduaciones, en cada uno de nuestros cumpleaños, navidades o finales de año. Te extrañamos de igual forma durante las vacaciones, el día del padre y te seguimos extrañando al día de hoy. Te extrañamos siempre, y no podrías imaginar cuánto.
No quiero, por cierto, que esta confesión se preste para malos entendidos. Bien sé que ya no estás con nosotros, pero eso no quiere decir que nosotros no podamos estar contigo. Queda claro que el sentir pertenece de manera exclusiva al mundo de quienes todavía respiramos.
Hoy vuelve a ser quince, y figura entre mis dedos la idea de homenajearte una vez más. No dejaré registro de particularidades que de necesarias tienen poco, pues sabrías tú tanto como yo sé, que el verdadero sentir y los reflejos íntimos del alma se respiran incesantes, y me vale más dedicarte este espacio, mis acciones y mis dichos, que una lista de extintas bondades. Bien sé quién fuiste, y en mí, quien todavía sigues siendo. Bien sé que no puedo abrazarte, y me complace que seas tú quien me abrace a diario. Bien sé que hoy no estás, y me consuela saber que nunca dejarás de estar. Bien sé que te amo, viejo, y que eso jamás dejará de ser así.
Por, y para ti, hasta una próxima lectura.

:o lloré panchito :(! porque sé lo que es perder a alguien tan querido...
ResponderEliminarasí es, no se supera, simplemente se aprende a vivir con eso.
Los recuerdos siempre quedarán para alimentar el futuro y contar hermosas historias a los que están por venir.
Estoy segura de que tu padre fue un gran hombre, porque los hijos son el reflejo de los padres :)
Te quiero mucho amigo! :3
La verdad no me atrevía a comentar... lo sentí algo muy íntimo como para hacerlo.
ResponderEliminarEs cierto lo que dices, una perdida no es algo que se supere, sino que se aprende a vivir con ella... lo he visto de cerca también. Por mucho que nos cueste entenderlo, dicen que el señor se lleva las "flores más bellas" para adornar su jardín, puff me parece hasta egoísta no? pero creo que tienen razón.
No me cabe duda que tu papá fue un gran hombre y una excelente persona... que siempre te acompañará y estará contigo en todas.
Me hiciste llorar! Te quiero mucho amiguito, espero nunca lo olvides :)
Me gusto mucho lo que escribiste Fran pero mas me gusto darme cuenta de tus lindos sentimientos y recuerdos , sin duda tu padre estaría orgulloso de ustedes por que realmente era lo que mas amaba en la vida.
ResponderEliminarBesitos
Kary
Muchas gracias a las tres por su tiempo, reflexión y palabras. De corazón, gracias.
ResponderEliminarNo sé bien que decir... no conocía esa parte de tu vida, pero lo que escribiste fue realmente hermoso. Siempre he pensado que la muerte es otra etapa de nuestras vidas, y estoy más que segura que tu papá está contigo... en una forma que no es material.
ResponderEliminarLo importante es el amor que queda en nosotros, porque eso no se cambia con nada.
Saludos Pancho, y un gran abrazo!!
Lo está, Paula, lo está. Gracias por tus palabras, un abrazo.
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