octubre 19, 2011

Amor de Campo (Parte II)

(…) Fue así, hasta que un día finalmente se dejó caer por el fundo. Llegó en un coche nuevo, de evidente manufactura europea, y desplegando su elegancia característica. Estaba mucho más alta, y se notaba que había cuidado de gran manera sus finos rasgos y contextura de bella dama. Tenía el mismo cabello sedoso con el que soñaba todas las noches, desde aquel inolvidable encuentro junto al río. Me encontraba a no más de dos segundos de correr hacia ella, cuando del coche baja un caballero, que por lo pronto, la toma del brazo y mirando la casa, sonríe.

-          Así que esta es la casa que nos han dejado tus padres -exclamó con evidente petulancia-

Caminaron tomados del brazo, y en perfecta sincronía en dirección a la entrada principal. Cuando Elisa advirtió mi presencia, me miró a los ojos y sin las cursilerías típicas del caso, sonrió, mientras que para su acompañante yo parecía no ser más que un mueble. Viva la incertidumbre recurrí al chofer, quien me explicaría que Don Leonardo y la señora Beatriz habían fallecido hace no más de unos pocos meses víctimas de una persecución política, y que el pelafustán que acompañaba a mi amada, no era menos que su esposo, un empresario de renombre internacional. Para el lamento colectivo, nuevo dueño de aquellas tierras.

El enterarme de aquella manera de la muerte de la señora Beatriz fue devastador. Era la patrona, es cierto, pero también fue quien se preocupó de mi educación, cuidados y alimentación. Todo esto exclusivamente gracias a la buena relación que durante años mantuvo con mi padre, y por supuesto lo más importante, me había presentado, y permitido conocer a Elisa. El hecho de no haber podido despedirme de ella, y que además su hija apareciera -después de tantos años- como señora de un hogar propio, me molestaba de sobremanera. Indignado por cuanto podía estar, me retiré en silencio. Bueno, más bien lo intenté, ya que sólo unos pocos pasos alcancé a dar cuando sentí que alguien me jalaba del brazo. Era Elisa.

Absorto en sus ojos café cobrizo y con evidente angustia en los míos, enmudecí, mas a ella no pareció importarle en lo más mínimo. En ese momento me entregó un cheque por una cantidad importante de dinero, mientras me explicaba que su esposo -que en aquel momento estaba fascinado alabando su tremenda y nueva adquisición- había sido escogido exclusivamente por su padre antes de partir, y que él mismo le había prohibido regresar a esas tierras ya que -al parecer- se habría enterado de lo nuestro. Me contó entonces que, por si fuera poco, aquel pergüétano planeaba vender el terreno que correspondía a las siembras, y comprar con las ganancias un banco. Era claro que ese dinero sería el sustento con el cual debería vivir una vez que haya perdido mi trabajo de toda la vida.

No quería creerlo, pero en menos de tres minutos todo lo que conocía -y cómo lo conocía- había dado un vuelco diametral, que traía como consecuencia la pérdida de un idilio de ensueño, mi empleo, y del de todos mis compañeros. Sentí que el mundo se reía de mí en mi cara, y que todas las culpas del caso apuntaban al niño rico que me había quitado lo que tanto esperé. Fue en ese entonces cuando sin mayor meditación, y en un arrebato falto de conciencia, fui en busca del arma de fuego. El resto ya es historia.

Su señoría, yo no soy un hombre malo, se lo juro. Sólo me dejé llevar por mis instintos, y entiendo lo mal que actué. Sin embargo, quiero aclarar que hice lo que mis condiciones me permitían para ajustar cuentas con quien abriría a destajo y con alevosía las heridas que me ha dejado el pasado sin sanar. En fin, es por todo lo anterior, señor juez, que me declaro culpable de los cargos que se me imputan. Obré mal, estimulado por los celos, el miedo y el rencor, mas no podía aceptar que a quien quise y esperé tanto, me fuese arrebatada por una billetera acaudalada y un buen apellido, y que además me dejara a mí, tanto como a mis compañeros, pateando piedras fuera del fundo que nos vio crecer y donde nos hemos desenvuelto de la única manera que sabemos hacerlo.

Aceptaré los cargos, porque aunque me tengan detenido en este antro de perdición y soledad, seguiré siendo un alma libre como la he sido hasta ahora. Pasaré un buen tiempo tras las rejas, pero con la tranquilidad de saber que mis compañeros conservarán sus empleos, y que mi amada Elisa me esperará, tal como yo la esperé a ella. Después de todo, el verdadero amor siempre espera.

Hasta una próxima lectura.

10 comentarios:

  1. :O ... un enorme vuelco en lo que yo creía, pero me encantoo muchitooo :D

    Será muy cursi mi comentario,pero me encantaría algun día encontrar un amor así *o*

    como sea .... buenisimaaa :D

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  2. ¡Gracias! Aunque me dejas la duda de qué final estabas esperando. ¿Lo compartes?

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  3. me esperaba algo más predecible, algo como que ella volvía casada casi todo como está, pero ella cuando se reencuentra con él descubre que haberse casado fue un error y vuelve a los brazos de su antiguo amor y tooooodo es feliz por siempre ....
    Te felicito de nuevo por el vuelco de la historia querido:D

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  4. Ah, ya entiendo. Desde un inicio concebí que el protagonista declarara en un juicio, hecho que no se percibía en la parte I del relato, por lo que supuse que cuando el lector se enterara de esto, sería entonces el momento de "impacto" (parte II), por tanto nunca estuvo pensado aquel final feliz. En fin, gracias una vez más por los halagos. Un abrazo :)

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  5. Debo confesar que pensé que quizás la Elisa había quedado embarazada y que por eso el papá no la dejó volver... típico xD
    Me gustó, es una buena historía ;)

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  6. Jajajaja ¡bien pensado! Pudo ser :)
    Gracias, Patty. Un abrazo.

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  7. aaaaa!!. igual fue una mala mujer! qué le costaba enviarle una carta al pobre diciéndole que se había casado!, mala mala. Y qué fuerte el final! pero no sé... lo entiendo, imagínate que la persona a la que amas te hace algo así, es para matarla xD.

    Me gustó harto la historia, sobre todo porque nadie pensaría que terminaría de esa forma.

    Saludos Pancho (=

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  8. Es cierto, quien relata la historia tiene una paciencia única .. es como para matarla, jajajaja.

    Gracias por tus palabras, un abrazo Paula :)

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  9. Me encantó el vuelco de la historia y que hayan partes que se dejen a la imaginación a la vez. Ahora voy a quedar pensando si Elisa efectivamente lo va a estar esperando...
    Y me gustó mucho la foto!! jaja

    Saludos y te felcitio... para variar jaja

    Nombre Compuesto

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  10. El verdadero amor siempre espera (:

    Gracias por la apreciación, Nombre Compuesto. Por cierto, Tiene algo interesante la foto, ¿verdad?.

    Un abrazo.

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