Debes saber que te condeno. Te condeno porque esto no ha funcionado como ambos en su momento esperamos, o por lo menos como yo esperé. Yo esperé que cumplieras tus promesas, y me acongoja el no saber si tus palabras alguna vez pertenecieron al mundo de lo sincero, y ciertamente tus acciones no demostraron que así fuese, y por eso te condeno. Te condeno a que me condenes, e impongas tu deseo de convertirme en un hombre soltero una vez más, tal como he estado hasta este preciso momento, porque incluso después de lo que vivimos, esto que para mí fue trono y trino, pareciera que para ti no ha sido más que burdos abrazos, tres regalos y un beso. Un beso, clásica tortura propia de los tiempos modernos.
Debes saber que espero que no te enteres que espero que me esperes, porque hoy, más viejo y más cansado reconsidero cuanto puedo, y me arrepiento de no haberme arrepentido antes de aquel ayer. Aquel ayer es hoy sólo un recuerdo, y lo valoro de buena gana compartiendo cuando puedo las experiencias que tan felices nos hicieron. Nos hicieron creer que éramos el uno para el otro, siendo la realidad que aquel otro, era otro. Era otro quien te creía todo, y si hoy en algo creo, es particularmente en que puedes creerme que ya no te creo nada.
¿Recuerdas que alguna vez conversamos sobre qué sucedería si decidiéramos terminar con esto, aquello y todo? ¿Recuerdas que no entendías por qué te dije que desde ese momento cada vez que crucemos miradas, deberíamos sonreír tímidamente y de improviso mirar en otra dirección? Sucede que después de lo vivido mis ojos no pueden ya clavarse en los tuyos, y son éstos también los que están lejos de buscar los míos. Llegó nuestro momento. Me lamento al confesarlo, pero llegó nuestro momento de darnos cuenta que nos idealizamos mutuamente, y que nunca estuvo contemplado un escenario donde fuésemos nosotros los protagonistas.
Debes saber que desde hoy caminaré solo, y en adelante honraré tu nombre por cuanto me has hecho crecer. Crecer, por último, es declararme vivo en estas líneas, que bien podrían no trascender en la vida de nadie, salvo en la de quien las escribe. Dicen, nada que el diazepam no olvide.
Hasta una próxima lectura.

que triste Pancho... pero me gustó la forma en la que escribiste, todo continuado..
ResponderEliminarGracias por ayudar a despejar la mente de los estudios por un ratito jaja.
pd: han pasado como 3 meses de tu primer escrito en el blog! :O muy bn! :D
Un abrazo (:
:O! No a las promesas!
ResponderEliminarcuanto nos hacen crecer esos finales amorosos...
linda creación Tarzán apasionado :)
@Paula ¿Todo sirve para despejar un poco la mente de los estudios, no? Jajaja gracias por la apreciación, sí, van ya poco más de tres meses .. y la verdad es que me gusta tener esta pequeña distracción. ¡Te debo harto, un abrazo! :)
ResponderEliminar@Anónimo Tal como profesé el día de ayer en las redes sociales:
"Sin promesas, sin juramentos. Sólo con la verdad"
¡Gracias por tus palabras! Espero que los escritos de este Tarzán urbano sigan siendo de tu agrado. ¡Un abrazo! :)